Friday, 22 January 2010

Magia.

Era uno de esos días, en los que no esperaba nada bueno. Me encontraba al borde de mi cama sentada, con la cabeza agachada pensando en que quizás el final de mi existencia estaba cerca, solo esperaba. Tenia miedo de levantarme y avanzar, pero un sentimiento desperto dentro de mi, diciendome que lo intentara. Lo hice y fue cuando descubri algo inesperado que llenaría aquella alma vacía, era magia. Era algo que no se puede describir con palabras, se le podia apreciar pero sin emitir palabra alguna. Esa magia nadie más me la pudo dar, simplemente aparecio ahí... quizás era algo inevitable. Muchas sonrisas, alegrías, risas, tristezas, era como si mis sentimientos de ser humano hubieran regresado. Pero en el fondo sabia que esa magia era temporal, aún recuerdo ese día... que esa magia tuvo que irse. Me encontraba dentro de un vehículo sin rumbo, mirando por la ventanilla el atardecer con el sol dandome directamente en la cara, calentando mis lágrimas.

Pero desde el fondo de mi corazón, se que si soy paciente y sigo creciendo, volverá... volverá.Y así fue como me di cuenta, que la magia existe... o almenos fue para mi esa magia.

Sunday, 3 January 2010

Existencia.

Y un día terminó. Se esfumó, o más bien lo esfumé... sabia que tú y yo no seríamos los mismos. Observarte a ti, un ser hermoso me devolvia aquél sentimiento de posesión del presente y el futuro, tenia esperanzas de seguir existiendo. Nuestros relatos siempre fueron complejos y siempre lo serán, el que hayan sido solo por un instante para mi permanecerán en una memoria que quizás ya no exista. Pero más concreto no pudo ser, la carne que se apagaba silenciosamente, y las memorias que eran arrastradas por un soplido, era solo cuestión de tiempo. Empuño mi mano y la abro nuevamente para visualizar mi palma... observo las líneas, los dobleces que se hacen en la piel, ya no me sentía como alguien que existiera... sabía que simplemente se habia esfumado, oh diablos... y ahora sentia aquél sentimiento de risa y coraje al mismo tiempo.

Con un llanto entre ahogado y una sonrisa, grite: ¡dichosos aquellos que existen!, pero sabia que era necesario renunciar.

Y ahí se quedo, como un fantasma destinado a vagar eternamente por ahí.